domingo, 25 de octubre de 2009

chio

martes, 13 de octubre de 2009

conch

domingo, 11 de octubre de 2009

der deutchaland... und argentine ?

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energia creativa en octubre 2009

Macabra confesión sobre escritura, ay, sí, porque sos escritor, de qué te las das, gil!
LA OTRA VEZ EN EL CURSO DE LA COSA ESA QUE HICE LA OTRA VEZ, el tipo decía que un ES-CRI-TOR era alguien que, mientras vivía, además de vivir era como que grababa lo que iba pasando para utilizarlo como “material”. Y agregó con sorna: “Saben, la gente normal no hace eso. Simplemente vive”.
Aunque lucho día a día por mantenerme incólume de pretenciosidades de artista, -fracasando miserablemente en el 50 % de los casos- tengo que confesar que esta vez la cosa como que me pegó. Como que dije “ah, la puta, ahí me agarró”. Sospecho que tiene que ver con el hamburguesamiento y la decadencia física y mental; antaño podía, ponele, salir, emborracharme, irme de mochilero, fatigar las calles sin rumbo, etc. etc. y otras cosas que uno podría catalogar sencillamente de “vivir”, y luego dedicarme a dibujar o escribir en momentos de tranquilidad.

A medida que pasa el tiempo, sin embargo, y se me acumulan pelusas y rebarbas de óxido en las articulaciones y la mielina, todo me cuesta el doble –por ej. un “larguito” de este blog, que antes me tomaba hora, hora y cuarto, hoy me puede llevar hora y media, hora cuarenta- es como que la parte de “vivir” empieza a ser invadida por la de “escribir”, que cada vez se muestra más seca, sedienta y desesperada por la búsqueda de “material”. Y obviamente esto no es vida, o por lo menos no es 100 % vida.

Así que, ¿qué hago? Me lo programo. Es así, de golpe salgo de la boca del subte y digo “bueno, antes de llegar a este lugar donde tengo que hacer estas cosas, aprovecho el trayecto para vivir”. Entonces agarro y respiro hondo y miro el cielo y las hojas de los árboles, y mi Héctor Alterio interior monologa –sin mucho convencimiento- “Che, qué bárbaro, cómo estoy viviendo, re intensamente”. Soy capaz de sostener esta farsa hasta por unos doce minutos corridos.

Algunos diran “patético”, y yo diré “sí, sí”. Por suerte, opino que ser patético es una de mis mayores virtudes.

por podetti